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Tabaré Alonso, pedaleando por Latinoamérica

19-04-2017.- Hace más de un año que el uruguayo Tabaré Alonso dejó su trabajo para ir a cumplir uno de sus más anhelados sueños: explorar Latinoamérica. Pero no de cualquier forma, ¡no! Viajar por aviones o por autobuses no eran la manera en que quería conocer a los países que fuera. Para él, conocer un país implica integrarse y conversar con su gente, percibir lo que padecen y explorar las maravillas que tiene hasta en el más común rincón del país.
 
Bajo el lema “¡tú eliges el destino donde quieres ir, yo espero ser tu inspiración!”, Tabaré tiene un mapa trazado: 13 mil kilómetros de aventura desde Uruguay hasta Panamá. Todavía no ha legado a su destino, no tiene apuro de llegar tampoco. Desde hace meses se encuentra en Venezuela descubriendo a su gente y transformando incluso su manera y de los demás de percibir al mundo.
“Este emprendimiento, este sueño, todo comenzó cuando estuve mucho años marcando lugares cuando estaba en mi trabajo, soñando en Machu Pichu, la selva, el río Amazonas. Tantos lugares estuve marcando para ir a conocer, pero lo quería hacer de una manera diferente. No quería hacerlo tomando un avión ir a hoteles, quería realmente llevarme la experiencia de estar en un lugar y qué mejor transporte para eso que la bicicleta. La bicicleta te permite conectar con todas las personas, tiene esa magia”
La historia de Tabaré está marcada por las ganas de abandonar el diario vivir de la cotidianidad, para dar paso al emprendimiento y motivación de no limitarse por la condiciones sino avanzar un día a la vez haciendo lo que le apasiona. Emprender por emprender es un reto para cualquier persona, y en el proceso surgen dudas e incertidumbres sobre la forma de llevarla a cabo. Al respecto, el uruguayo recuerda el momento en que decidió dejar su trabajo:
“El trabajo me gustaba, pero tenía preparado algo mejor. Siempre digo que no me quiero ir de este mundo sin completar todo mis sueños. Tantos proyectos, quería escalar nevados, el punto más alto que tiene mi país son 500 metros, y de repente estaba en la Cordillera de Los Andes…. No me quiero ir de este mundo, sin haber completado esos sueños que quiero cumplir y que estoy cumpliendo. ¡Ya queda menos! Salí de Uruguay hace 10 meses, pasé por Argentina, Bolivia, Perú, Brasil y hace dos meses que estoy aquí en Venezuela”.
El uruguayo por la calle de Chacaito. Foto: Tabaré Alonso.

Foto: Tabaré Alonso.

El cicloturista explorando Venezuela. Foto: Tabaré Alonso.

¿Te ha sido difícil emprender este proyecto?

“Uno cuando emprende un proyecto, quizás de estas dimensiones, no recibe todo el apoyo que a uno le gustaría. Mira mi jefe me dijo, cuando yo le iba a renunciar para andar por América en Bicicleta:
-Jefe: ‘Tabaré, averiguaste de los climas y las humedades, de las enfermedades, de los permisos, del seguro de viaje’.
-Yo: ‘No, no averigüé nada’.
Jefe: ‘Te estas metiendo en algo que ni tú sabes’.
Ahora me dice: ‘¡Tabaré eres mi héroe! A veces no recibimos el apoyo que nos gustaría, pero no importa, si es lo que nos gusta… ¡Mi felicidad es mi modo de vida!

¿Cómo ha sido tu preparación física, porque para estos viajes se requiere de unas condiciones óptimas?

“¡La verdad! No soy ningún deportista o atleta. Tengo un físico muy normal. He participado en varias competencias en Uruguay de nado de triatlones, y siempre salía entre los últimos. Descubrí la bicicleta hace relativamente muy poco, me enamoré de cómo me hace llegar a todos esos lugares. No tengo un gran entrenamiento, sino que el mismo viaje es el entrenamiento. Estuve casi un año entrenando preparándome para lo que iba a ser la travesía, y apenas salgo me canso como nunca. Uno va aprendiendo que esto no es un desafío un reto, es una aventura: andar por américa en bicicleta
Compartir con las personas, es lo que importa para Tabaré. Foto: Tabaré Alonso.

El frío, la altura y la selva son situaciones a las que el cicloturista no estaba acostumbrado. Antes de llegar a Venezuela tuvo principios de hipotermia y se perdió en el desierto. Y una vez en Venezuela le dio una enfermedad tropical en la selva. Son situaciones que Tabaré tenía en cuenta que podría sucederle, sin embargo, no ha detenido su viaje, más bien se ha apoyado en los locales para sanar sus heridas, como por ejemplo, cuando unos venezolanos lo auxiliaron medicamente por una infección que tenía en el pie, de forma natural y sin cobro alguno, después de pasar por la frontera venezolana con Colombia.

"Mi madre me preparó una caja llena con muchos medicamentos para tratar todas las enfermedades. Resulta que me gusta tanto lo que estoy haciendo que nunca me enfermo, y he pasado frío, hambre. Sí, cuando salí tenía un colchón inflable, llevaba una cantidad de cosas innecesarias. Hoy ya puedo acampar en una carpita, y en 10 minutos ya continuo mi ruta. ¡Es súper importante andas con poco peso aquí para poder avanzar más rápido!"

¿Cómo es tu bicicleta?

"Es una bicicleta normalita, de aluminio y de montaña. Esta bicicleta es de las más económicas de mi país. Me la robaron el Brasil, pero la pude recuperar".

¿Cómo ha sido tu viaje por Venezuela?

"La vida me había enseñado un poco de temor de lo que era Venezuela, de los problemas de alimentos y de inseguridad. Cuando yo llegue todo fue de una manera muy humilde, sin mostrar nada, y la verdad he recibido muchas cosas increíbles. Entrando a Venezuela tuve varios días sin comer, pero por temas de que hice una mala administración. Estuve en el monte Roraima y no lleve todo el alimento que necesitaba, estuve allí siete días y se me bajaron las defensas. Es parte del aprendizaje, 150% recuperado.

"He visto muchas cosas lindas aquí en Venezuela. El monte Roraima, la Sabana, la Isla Tortuga, Margarita. Creo que cosas lindas... hay muchas, es dulce, hermosa. Viajar solo necesita mucho del cariño de la gente, y eso fue lo que encontré acá en Venezuela. ¡Por eso me ha gustado tanto!"
Disfrutando de las playas venezolanas. foto: Tabaré Alonso.

Tabaré junto al Roraima. Foto: Tabaré Alonso.

La selva, la madre naturaleza. Foto: Tabaré Alonso.

¿Qué ha sido lo más difícil de este viaje?

"Cuando me empieza a gustar alguien o me empiezo a encariñar con un lugar, con una gente, con un pueblo, con una comunidad; es cuando me tengo que ir, porque esto es un viaje, no un lugar para quedarme. ¡Tengo que continuar! Esto es lo más difícil".

A la meta principal de Tabaré se le van sumando otras iniciativa. Mientras viaja por Latinoamérica, empezó en Venezuela a dar charlas en universidades y escuelas, ¿la idea?, mostrar su experiencia y "dar esa semilla de esperanza de que los sueños pueden cumplirse” en los más jóvenes del país. Al uruguayo todavía le queda mucho camino por recorrer, y muchas experiencias por vivir y compartir.


Largo camino por recorrer. Foto: Tabaré Alonso.

Por Cesar de Pablos y Catherine Sojo.

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